domingo, 15 de febrero de 2009
Estambul, 3 de Abril de 2007

Ya empiezo a familiriarizarme un poquito con Estambul. Pero solo un poquito porque esta ciudad es un crisol donde confluyen muy distintas gentes.

Os diré que el pasado domingo, por ser de Ramos, y aprovechando el buen tiempo, me acerqué a una iglesia de rito católico que se encuentra en la calle Istiklal, frente al consulado francés, según me indicaron en el hotel. Empezaré por deciros que esta calle constituye una de las vias que hay que patearse en Estambul. Amén de tiendas, cafeterias, restaurantes, cines etc, está jalonada de pequeños pasajes.

Uno de ellos el el "Cicek Pasaji" o en castellano "Pasaje de las flores" construido en el siglo XIX en estilo rococó.  Restaurantes y pequeñas tiendas arropan al conocido "Mercado del pez".  
Istiklal por Lenxie 
La calle la recorre un renovado tranvía de época. Pero siempre es mejor tomarlo para regresar., tras conocer a pie el detalle de la calle. Como os decía asistí a la celebración de la bendición de las palmas y ramas de olivo. Y aunque lógicamente no entendía ni patata, conociendo la liturgia del día, con ese impresionante fragmento de la teología paulina, fue suficiente para compartir la emocíón de los asistentes.

Como sabeis, aqui el rito cristiano generalizado es el ortodoxo. Aquí reside el Patriarca de Constantinopla (no cambia el título por Estambul), que ejerce una primacía dentro del mundo ortodoxo, en el que cada iglesia funciona de manera autónoma.

Aquí se celebró en el siglo IV, el I Concilio de Constantinopla que profundizó en el credo niceno, fijando la doctrina teológica sobre el Espíritu Santo (Credo in Spiritum Sanctum qui ex Patre per Filium procedit ), y elevó al Obispo de Constantinopla al grado de Patriarca, segundo en el orden jerárquico tras el Obispo de Roma (canon 3). Posteriormente llegarían a celebrarse varios concilios más en esta ciudad.

Pero todo esto es historia (no puedo disimular mi afición por ella), y ahora estamos en el Estambul del siglo XXI.

Por ello, ayer lunes le llegó el turno a la imprescindible travesía por el Bósforo. Como sabeis el Bósforo es el estrecho que separa Europa de Asia, uniendo el Mar Negro con el Mármara. Y sus puestas de sol son renombradas.
20061228_estambul_from_uskudar_sunset_004b por davidllada 
Bien aconsejado, tomo el barco de línea regular en el muelle de Eminönü que nos lleva hacia Anadolu. La travesía ofrece una vista espléndida del llamado Cuerno de Oro y del palacio de Dolmabahçe.

El Cuerno de Oro es un puerto natural rodeado por los barrios de Fener y Balat con sus casas de madera, por un lado, y por las aglomeraciones ribereñas de Kasimpachá y Hasköy por otro, con sus murallas, palacios, mezquitas, colinas, acueductos, cementerios y jardines. Entendereis la singular belleza de la travesía.

Caminando por la orilla del Bósforo, en apenas 15 minutos nos encontramos en el lugar ideal para contemplar la puesta de sol. Llegando cerca de la Torre de Leandro tenemos a la vista un espigón sobre el que se han tendido kilims y alfombras para poder sentarse en el suelo. En los alrededores hay puestos de frutos secos (especialmente pistachos) y té, que conforman un buen acompañamiento para ese momento. La solemne silueta de las mezquitas que recorta el horizonte de la ciudad se antepone a la esfera solar y conforma una serie de tonalidades marrones y rojizas. Unos españoles que se encuentran allí comparan este momento crepuscular con el que puede vivirse junto a la Alhambra granadina. Es realmente precioso, pero aunque solo fuese por españolismo, me quedo con la visión de la Alhambra desde el Sacromonte.

No quiero cansaros. Seguiremos en contacto. Un beso


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Publicado por Desconocido @ 11:57
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