Como os comentaba en una carta anterior, he visitado la antigua ciudad romana de Efeso, situada junto a la actual población turca de Selcuk a algo más de 50 Km. de Esmirna. Pero la antigua Éfeso en realidad es un conjunto de ruinas que constituyen hoy una atracción turística de primer orden.
Éfeso es una ciudad muy antigua. Como ciudad griega se fundó en el siglo XI a.C. por Androclo hijo del rey Codros. Desde entonces es escenario de numerosos hechos históricos que sería prolijo enumerar. Solo diremos que aquí recaló la flota de Marco Antonio y Cleopatra antes de la Batalla de Actium (31a.C.). La ciudad fue próspera durante el Imperio Romano. Aquí confluian numerosas calzadas y en tiempos de Nerón, el gobernador Barea Soranus potenció el puerto con lo que exponenció su importancia comercial.
Acosada por godos, árabes y turcos selyúcidas, la ciudad acabó desapareciendo hacia el siglo XIII o quizá en el XIV tras el paso de Tamerlán (Temür).
Ciertamente la visita a Éfeso no decepciona. Empiezo por visitar la que fue una de las siete maravillas del mundo, el Templo de Artemisa que disponía de 120 columnas de 20 mts de altura, de las que solo queda una. En el se veneraba a la "Señora de Éfeso", una divinidad de múltiples pechos a la que los griegos identificaron como Artemisa. El templo fue saqueado y quemado por los godos en el año 262.
Sigo la visita por el Teatro, el mayor de su época, tenía capacidad para 24.500 espectadores y se empleaba también para espectáculos circenses. Teatro Romano de Éfeso Continuo por la biblioteca de Celsus, un ciudadano romano que la construyó en memoria de su padre. Su fachada todavía está en pie. Fue construida mirando hacia el este para que las salas de lectura aprovecharan mejor la luz matutina. Biblioteca de Celsus Subo a la montaña Bülbül donde una estructura del siglo VII se nos presenta como la "Casa de María", en el sitio que la leyenda señala como lugar donde vivió y murió la Virgen. El lugar fue visitado por los tres últimos Papas que estuvieron en Turquía. Casa de la Virgen María La Iglesia de San Juan(s.VI), sitio donde supuestamente San Juan escribió su evangelio.
También visito el Odeon, el Bouleterion, las fuentes, los burdeles, la letrina, el ágora, las termas romanas, los gimnasios, ............una ciudad romana completa, una auténtico museo al aire libre, una visita, pues, imprescindible. Fuente de Trajano Como sabeis, en Éfeso se constituyó una importante comunidad cristiana de la primitiva iglesia. San Pablo estuvo aquí casi tres años, y posteriormente sufriría cautiverio. Una de sus cartas apostólicas es conocida como "carta a los efesios" incluida en el canon del Nuevo Testamento, aunque en realidad no se sabe con certeza quien era el destinatario de la carta que parece una especie de "encíclica" enviada a las Iglesias de la provincia romana de Asia
La carta se compone claramente de dos partes: La primera nos presenta el misterio de Dios en Cristo, (Ef 1-3). Así pone de relieve la función "cósmica" de Cristo, su dominio sobre las potestades angélicas y su soberanía sobre todo el universo. "...conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo principado, potestad, virtud, dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero".(Ef 1, 19-21) La segunda es práctica, de cómo debe de ser la vida de los cristianos en la Iglesia (Ef 4-6).
También su discípulo Ignacio de Antioquía, escribió otra "carta a los efesios".
Asimismo San Juan el evangelista, se trasladó a Éfeso. Con la persecución de Domiciano, Juan es desterrado y sólo bajo el imperio de Nerva pudo volver a Éfeso donde falleció pocos años después a edad muy avanzada. Éfeso (junto con Esmirna) es una de las siete iglesias a las que dirige su Apocalipsis donde se le cita como la "ciudad que ha perdido su primer amor".
Ya en el siglo V, el Papa San Celestino I, convocaria el Concilio de Éfeso (año 431) impulsado por Cirilo de Alejandría y el emperador Teodosio II, para combatir el nestorianismo (que negaba la naturaleza única de Cristo). También se condenó el pelagianismo (que negaba el pecado original).
Finalmente consignar a los más ilustres efesios, asi el filósofo Heráclito (s. VI-V a.C.) que afirmaba que el fundamento de todo está en el cambio incesante. Que el ente deviene, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. También Calino, poeta elegíaco del siglo VII a.C.; el geógrafo Artemidoro, el gramático y primer bibliotecario de Alejandría Zenódoto (s.III a.C), San Máximo de Éfeso, o el escultor Agasio (s.I) autor del "Gladiador de la Villa Borghese" (Museo del Louvre).